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The Precast Show
 
Precast Inc. Magazine

El entrenamiento de sus empleados hispanos
Sin consideración alguna de las barreras lingüísticas, OSHA requiere
entrenamiento de seguridad.

Por Gustavo A. Gonzales

En un artículo pasado hablamos de la importancia del entrenamiento de orientación de seguridad para nuevos empleados y de los beneficios derivados de tal entrenamiento. Las regulaciones de OSHA 29CFR 1910 para Industria General, y así también, las diferentes regulaciones de Seguridad y Salud del Canadá requieren que el empleador provea entrenamiento especializado o continuo a los empleados bajo sus distintas normas.

Aunque algunas regulaciones explican en detalles el entrenamiento requerido, otras no lo hacen, o lo refieren a otras fuentes tales como ANSI (Instituto Americano Nacional de Normas) o a la NFPA (Asociación Nacional de Protección contra Fuegos). Estas agencias no-gubernamentales también publican normas que son incorporadas por referencia en las regulaciones de OSHA, lo cual significa que cualquier entrenamiento especificado por ellos es también requerido por OSHA.

Lo que se requiere
En general, OSHA requiere que todo empleado sea entrenado en los materiales y equipo con los que trabajan, los peligros presentes y como controlarlos.
Se espera también que no empleado realice ningún trabajo, u opere ningún equipo hasta que ella o él esté entrenado apropiadamente para realizar tal trabajo, y también que no empleado realice ningún trabajo que parezca inseguro.
Para la industria del concreto pre-fundido algunos de los entrenamientos requeridos deben incluir:

• Equipo protectivo personal
• Comunicación de peligros o “el derecho de saber”
• Bloqueo o isolación de energía
• Protección respiratoria
• Patógenos sanguíneos
• Montacargas o cualquier camión industrial
• Espacios confinados
• Operación de grúas colgantes
• Protección de los oídos
• Plan de emergencia para los trabajadores
• Plan de prevención contra fuegos
• Operación segura de maquinaria, equipos o herramientas
• Soldadura o antorcha
• Protección contra caídas

Esta no es una lista completa y su operación puede requerir entrenamiento en otra variedad de sujetos que no están presentados aquí. Es también importante el recordar que los requerimientos de las regulaciones pueden cambiar de vez en cuando y que tengamos que ajustar el entrenamiento de acuerdo con ellas.

El proceso de entrenamiento
El entrenamiento es el proceso de comunicar información a empleados que pueden o no tener algún conocimiento acerca del sujeto en el cual van a ser entrenados y luego verificar que ellos han entendido lo que se les han enseñado. Es una doble interacción entre el entrenador y el estudiante para así explicar un proceso, una operación o un tema de seguridad.

Hay dos tipos de entrenamiento: formal e informal. En el entrenamiento informal, el supervisor o entrenador discute con el empleado los temas de seguridad específicos. Esto puede realizarse por medio de una conversación cara a cara con el empleado en el piso de la planta, o presentarse a un grupo de empleados en una reunión. El entrenamiento formal es usualmente conducido en una clase u oficina y puede envolver el uso de computadoras, presentaciones o videos. Es conducido por un entrenador que puede explicar el sujeto y contestar preguntas de la audiencia. Algunas veces incluye evaluaciones prácticas tales como en el entrenamiento de montacargas y grúas colgantes.
Sin consideración alguna del método a ser usado, el entrenamiento debe de ser entendido por el empleado para poder ser efectivo. Como regla general, los adultos retienen 10% de lo que leen, 20% de lo que escuchan, 30% de lo que ven, 50% de lo que ven y escuchan, 70% de lo que dicen o repiten y 90% de lo que dicen mientras lo hacen. Como pueden ver hay una diferencia marcada entre darles un papel a leer o hacerles una demostración.

El reto
Las barreras lingüísticas presentan un reto especial para los entrenadores de seguridad en la industria del concreto pre-fundido. En mi propia experiencia como entrenador y gerente de la mano de obra latina, he observado las características siguientes de los empleados hispanohablantes en las plantas de pre-fundido:

• La mayoría, y tal vez todos, nunca ha recibido entrenamiento en seguridad y salud ocupacional.
• Algunos casi no pueden leer ni inglés ni español.
• Los supervisores bilingües que no tienen entrenamiento en seguridad tienen que explicar los peligros a los trabajadores.
• La necesidad de proveer para su familia es mayor que el peligro de exponerse a un accidente o une lesión.
• Donde existen preocupaciones por la seguridad, la mayoría tiene miedo de hablar acerca de ésas.
• Se emplean estos trabajadores más frecuentemente para hacer trabajos donde se pueden encontrar riesgos de salud y de seguridad.

Sin embargo, todos los inmigrantes no se pueden tratar de manera igual solamente porque el inglés no es su idioma materna. En su cultura, pueden tener diferentes actitudes, valores, creencias, comportamientos y hasta vocabulario..

Como conducir entrenamiento
OSHA requiere entrenamiento de seguridad sin consideración alguna de las barreras lingüísticas y el empleador debe de proveer este entrenamiento y asegurarse de que ese entrenamiento ha sido entendido. Es importante el enfatizar que la mayoría de este entrenamiento requiere que la compañía tenga en lugar programas o pólizas que se adhieran a las regulaciones de OSHA y las Canadienses. En el caso de OSHA, deben de ser específicos a la planta o centro laboral. Este es un caso en el cual una talla no les sirve a todos, así que si usted obtiene un programa genérico debe de ser ajustado a su operación.

El mejor método de entrenamiento es el de tener gerentes, supervisores o coordinadores de seguridad que sean fluentes en ambos idiomas y pueden ofrecer el entrenamiento en español y también traducir el material necesario. Esta es la situación ideal porque la comunicación es establecida y la información fluye. Además ayuda a eliminar la barrera cultural.

El segundo método usado en algunas plantas es el presentar el material en inglés y hacer que un supervisor traduzca el entrenamiento a los empleados. El problema con este método es que se pierde mucho en la traducción y el empleado no recibe el beneficio total del entrenamiento. En algunas situaciones, unos empleados de oficina, con ningún conocimiento de seguridad, dan el entrenamiento, y por lo tanto no son capaces de explicar la mayoría del material.

Otro método es de adquirir programas en español y dárselos a los empleados para que los lean. Esto puede crear problemas porque, primero no sabemos si el empleado entiende el español en que ha sido escrito, o peor aún, no sabemos si el empleado puede leer el español. Si tiene que usar este método, compre videos o CD’s por medio de los cuales el empleado puede ver y oír al mismo tiempo.

OSHA, el CDC (Centro de control de enfermedades) y NIOSH (Instituto nacional de seguridad y salud) tienen una gran cantidad de material disponible en español en sus sitios web. También pueden obtener el mismo material en inglés o español en el eLCOSH (Biblioteca electrónica de seguridad ocupacional para la construcción, www.cdc.gov/elcosh) de la CDC. Otra buena fuente es el sitio web de la OSHA del estado de Oregón, http://egov.oregon.gov/DCBS y busque por el programa PESO. También, la Asociación nacional de concreto pre-fundido (NPCA) ofrece varios recursos en español en su librería en línea “The NCPA Shop” en www.precast.org.

Si su planta está localizada en un área de flujo latino, usted podrá encontrar profesionales en seguridad bilingües que pueden crear sus pólizas y programas, así como el material de entrenamiento en ambos idiomas. Ellos también pueden presentar este entrenamiento en español e inglés a sus empleados.

Si usted usa presentaciones verbales o visuales, trate de incluir la mayor cantidad de fotografías u objetos para ayudarle a comunicar sus ideas. Si usted esta enseñando seguridad eléctrica, tenga una extensión eléctrica con la pata de tierra y otra sin ella, de esta manera usted puede explicar y ellos pueden ver la diferencia.

No acepte sí por respuesta
Una práctica entre los entrenadores es de preguntar a la audiencia si ellos entendieron el material presentado. La respuesta es usualmente “sí” o un movimiento de la cabeza, lo que usualmente significa que ellos no tienen idea acerca de lo que usted acabo de hablar.
Recuerden que la mayoría de los empleados, hispanos o no, tienen miedo de perder sus trabajos o no quieren parecer ignorantes delante de otros, así que la respuesta natural será un “si”. En vez trate de usar otros métodos para ver la efectividad de su entrenamiento tal como hacer preguntas, o que ellos le expliquen lo que oyeron.

Una ma­­nera efectiva es el darles un examen en cada sujeto al final de la presentación. Esto no es un examen de “fallar” o “pasar”, pero es un medio para determinar el nivel de conocimiento en el sujeto, y su comprensión o entendimiento de éste. Si no saben la respuesta, revise el material con ellos hasta que esté seguro que entendieron dicho material.

Sea un buen escuchante, oiga lo que ellos tienen que decir y estará sorprendido de los resultados. Una vez que usted haya ganado su confianza, ellos le empezarán a decir todo tipo de problemas o peligros que ellos conocen pero que tienen miedo de ofrecer voluntariamente.

Recuerde, el entrenamiento es requerido por la ley y es la responsabilidad del empleador el ofrecer entrenamiento que sea entendido por los empleados. El entrenar por el mero hecho de hacerlo no sirve ningún propósito y no hace al empleado más seguro. Por otra parte, cuando no se ofrece entrenamiento y la gerencia y los trabajadores no se pueden comunicar, el riesgo por accidentes se incrementa.

Gustavo Gonzalez tiene casi 20 años de experiencia en la industria del premoldeado. Tiene un título de Tecnología en Ingeniería Industrial de la Florida International University. A estado empleado como Gerente de planta de la Quikrete de Miami y Oldcastle Precast Inc. Al presente el es instructor para el National Safety Council y la National Precast Concrete Association.